Contemplad la danza mística de los Derviches Giróvagos en la Cisterna de Binbirdirek, un ritual sufí entre columnas bizantinas y una atmósfera ancestral. ¿Se os ocurre un mejor escenario? ¡No os lo podéis perder!
Derviches Giróvagos en la Cisterna de Binbirdirek
En pleno centro de Estambul se encuentra uno de los santuarios subterráneos que resguarda ecos de imperios perdidos: la Cisterna de Binbirdirek. Allí, entre sus 224 columnas de mármol, presenciaréis el ancestral ritual de los Derviches Giróvagos, una ceremonia que lleva más de ocho siglos girando. ¡Bienvenidos!
Os adentraréis en la cisterna, iluminada con un tenue resplandor que realza la geometría bizantina. Las sombras se deslizarán por los capiteles de este recinto construido en el siglo IV.
Cuando comience la ceremonia, el mundo exterior se disolverá. Un maestro abrirá el rito con el naat, un canto de alabanza que marca la transición entre lo terrenal y lo espiritual. Acto seguido escucharéis el kudüm, ese tambor grave que late con fuerza. Y entonces, muy lentamente, los derviches se prepararán para girar.
El primer movimiento será solemne, cuando crucen los brazos sobre el pecho, simbolizando así la unidad divina. Luego, al desplegar los brazos con una mano hacia el cielo para recibir la gracia, la otra hacia la tierra para compartirla, comenzará el giro.
Sus túnicas blancas se abrirán como hélices de luz. ¿Sabíais que el derviche mantiene un pie firme mientras el otro orbita, para representar el eje del universo? ¡Cada detalle y movimiento tiene una razón de ser!
Al final de este espectáculo de 45 minutos, comprenderéis por qué la danza de los Derviches Giróvagos ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad. Después, podréis quedaros en la Cisterna de Binbirdirek para explorar a vuestro ritmo sus recovecos.