En esta excursión a la cueva de Hazrat Daud subiremos por las montañas de Mirankul a través de más de mil peldaños y, una vez arriba, visitaremos la gruta para sentir la fuerza de la fe en este lugar sagrado.
Itinerario
Tras pasar a recogeros por vuestro hotel de Samarcanda, pondremos rumbo suroeste hacia la localidad de Aksay, a unos 40 kilómetros de distancia. Nada más llegar, nos veremos rodeados en un lugar envuelto en leyendas, tradiciones y devoción.
Frente a nosotros se alzarán las montañas de Mirankul, que juegan entre tonos verdes y ocres, invitándonos a iniciar la caminata de ascenso. Tendremos por delante más de 1300 escalones que, paso a paso, nos conducirán hacia la cima. Quienes lo prefieran, podrán subir a caballo o en burro, como antaño lo hacían los peregrinos.
Tras una ruta en ascenso, en la cumbre nos recibirá una pequeña casa musulmana, un refugio espiritual donde haremos una pausa para contemplar las panorámicas. Desde allí, subiremos 200 escalones más hasta llegar a la cueva de Hazrat Daud. Cuando alcancemos la entrada de la gruta, sentiremos el peso de la historia y el gran significado de este enclave.
Cuenta la tradición que en este lugar, el rey David realizó intensas oraciones y dejó impresas en la roca sus palmas, que muchos aseguran que son visibles en la actualidad. Nos adentraremos en un angosto pasadizo de entre 0,5 y 4 metros de ancho, que se extiende a lo largo de unos 30 metros y 15 metros de alto. ¡La sensación de recogimiento y misterio es indescriptible!
Al final del corredor, seremos testigos de la fuerza de la fe que ha atraído a peregrinos durante siglos. Tras este momento de solemnidad, iniciaremos el descenso hasta Aksay.
Finalmente, emprenderemos el viaje de regreso a Samarcanda, donde nos despediremos dejándoos en vuestro hotel después de entre cinco y seis horas de excursión.